Último
miércoles de octubre, y este mes pasará a la historia de cada uno de nosotros
de manera diferente. Cada ser tiene una visión diferente de este mundo, y la
más rica es aquella que siempre se abre a conocer más de los demás.
Aquí, una
semana más, os damos a conocer #DeCerca a una de esas personas que aman nuestro
mundo cofrade y que, en este caso, cubrirá diversos ámbitos dentro de las
hermandades, desde la costalería, al diseño y dibujo artístico. Él es Patricio
Carmona, también colaborador de este equipo de Cruz de Guía, regalándonos los
dibujos que presiden nuestra web cada mes.
-Amigo y compañero de este equipo de información cofrade, en
unos momentos nos adentramos en la actualidad de tu vida cofrade, pero también
nos encanta conocer los orígenes de cada protagonista en #DeCerca. ¿Cómo son
los orígenes y primeros años de Patricio Carmona?
Buenas Manuel. Mis orígenes comienzan, por así decirlo,
precisamente en el mes de octubre, en el conocido Callejón del Ángel, donde
paso toda mi infancia. De familia media, he de reconocer que gracias al desvelo
de mis padres, nunca noté la falta de nada normal que hubiera podido desear un
niño de mi generación. A lo que se añade que, siendo el menor de cinco
hermanos, éstos también se volcaban y, se siguen volcando, con el
"benjamín" de la casa, por lo que el mínimo resquicio de necesidad
que pudiera tener, lo cubrían ellos de sobra.
Mis estudios primarios los curso en el Colegio Salesianos de
Granada, para posteriormente cursar bachillerato y C.O.U. de aquellos entonces,
en los Institutos Rasillo y Generalife, Formación Profesional en el Instituto
Ramón y Cajal, para así tener un más fácil acceso a la Carrera de Informática,
que era lo que me gustaba y lo que más sonaba en aquel período.
Y como mayor afición, obviamente después de la Semana Santa,
el baloncesto, al que desde muy temprano dediqué mucho tiempo, y que me aportó
mucho en mi ámbito personal.
-Y en las hermandades, ¿cómo fue tu ‘bautismo’ cofrade?
Bueno, mi bautismo cofrade, estaba planificado antes de ser
yo siquiera un proyecto. Mi padre pertenecía a la Hermandad de la Santa Cena
desde la temprana edad de 15 años, al igual que la mayoría de mis tíos paternos,
por lo que estaba claro que en cuanto yo naciera iba a formar parte de la nómina
de hermanos de esa Hermandad, como efectivamente así fue.
De esta forma, nada más nacer, comencé mi periplo por mi
querida Hermandad de la Cena, haciendo mi primera Estación de Penitencia con
poco más de año y medio. Recuerdo comentar a mi madre, que aquel primer año, al
ser tan pequeño, ella me sacó del cortejo a mitad de la Calle Navas, y que
cuando me preguntó si estaba muy cansado, yo lo que le contesté es que no sabía
si estaba cansado, si tenía hambre o si lo que quería era un helado.
