Como cada Cuaresma el Papa nos envía su Mensaje para este tiempo litúrgico. En esta ocasión viene marcado por la singularidad añadida de saber que será el último que ofrezca en este cargo Benedicto XVI, figura de una enorme talla intelectual. El Año de la fe es el argumento que centra esta Mensaje. Lo une especialmente a otra de las virtudes teologales, concretamente a la caridad, es decir al amor. Nos llama a los cristianos a ser agentes de la caridad, pero no como un mandamiento, sino como "una consecuecia que de desprende " de la fe. La fe, indica Su Santidad, suscita a su vez amor. Y recuerda el Papa: Dios es amor.
No agotamos aquí las referencias a este mensaje Cuaresmal. En este Diario de la Cuaresma volveremos a recurrir a él. Alentamos además, a la lectura de este documento.