lunes, 6 de abril de 2020

SEMANA SANTA EN EL MUNDO: ESLOVAQUIA (II)


Semana Santa en Eslovaquia (II)

El Sábado Santo, o Sábado Blanco que es como es conocido en Eslovaquia, se llama blanco por la nueva luz que se enciende. Se sigue sin comer carne como regla general, porque, aunque la Iglesia ya lo permite, Cristo no ha resucitado todavía y por lo tanto hay que ser lo más austero posible. Tampoco se suele oír la radio en los hogares o trabajar en el campo. Los creyentes visitan al Santo Sepulcro situado en una de las naves de la iglesia al que se acercan de rodillas desde el final de la nave. La Vigilia Pascual empieza después de la puesta del sol, que suele ser a las 19.30. Antes, en la entrada a la iglesia, se quema una hoguera que representa a Judas y su traición.




El Domingo de Resurrección es la fiesta más grande del año litúrgico. Se vuelven a oír las campanas, y el órgano de la iglesia que llena a tope y donde se oye a cantar ¡Aleluya, Cristo ha resucitado!

Reflexión final para una Semana Santa diferente
Este año nos espera una Semana Santa diferente. Estamos encerrados en casa, algunos, los más afortunados, con sus seres queridos, mientras que a otros nos ha tocado estar completamente solos. No podemos salir a la calle, no podemos participar en la Eucaristía, dar un paseo por la ciudad, salir a ver las procesiones, ya sea de forma activa o pasiva.

Se dice que el hombre propone y Dios dispone. Aunque soy de Eslovaquia vivo en Granada. Yo le pedí a Dios disfrutar de mis seres queridos en Semana Santa, y él me ha regalado soledad para que descubra en ella lo mucho que los quiero. Le pedí a Dios aprovechar estos días para montar en mi nueva bici, y él me ha regalado la cuarentena para que descubra en ella lo efímeros que son los objetos materiales. Le pedí a Dios encontrar tiempo durante la Cuaresma para asistir a Misa no tan solo los domingos, y él me ha dado la posibilidad de seguir la Misa a diario sin salir de casa siquiera. Y también, todo hay que decirlo, estaba esperando la Semana Santa con cierta ilusión para no tener que madrugar tanto… ¡y Dios me ha dado un mes y medio! Me ha dado infinitamente más de lo que se me ha ocurrido pedirle. Pero sobre todo me ha hecho comprender las palabras de Santa Teresa de Ávila -Quien a Dios tiene, nada le falta: solo Dios basta-.

No hay mal que por bien no venga. Por lo tanto, te deseo, querido cofrade cristiano, que vivas esta Semana Santa con ilusión, porque la Semana Santa no se ha suspendido, y con alegría, porque un cristiano triste es un triste cristiano

Zuzana Špacírová