Pasados los meses
estivales y de vuelta ya, inmersos en la rutina del trabajo y el esfuerzo, el
curso cofrade comienza de la mano del otoño. Un año más, y ya serán tres,
seguimos conociendo a personas que aman el mundo de las hermandades y cofradías,
se desviven por él y en ocasiones éste es el centro de sus vidas, incluso en el
ámbito laboral.
Es tiempo de comenzar una
temporada más en la sección de entrevistas de Cruz de Guía, la cual ha dado a
conocer a más de cincuenta cofrades y en la que vamos a seguir #DeCerca con
muchos más. Algunos de ellos sin necesidad de ser descubiertos pero sí con
ganas de saber más de ellos, otros tantos tendrán la oportunidad de darse a
conocer en toda la comunidad cofrade, y el tiempo los hará florecer más aún.
Los tradicionales
lectores de nuestro blog, y en especial los de esta sección, saben que no
conducimos a engaño cuando el que suscribe aprovecha esta ocasión en muchos
momentos para ser fiel y dar la palabra a los que son el futuro para algunos,
sin saber estos que sin dudarlo son el presente de nuestras hermandades y
cofradías: los jóvenes.
Hoy es una de esas
ocasiones, y es que la primera entrevista de esta tercera temporada, el
quincuagésimo segundo #DeCerca, nos da a conocer a José Antonio Palma, joven
cofrade del barrio del Realejo y Vocal de Cultos de la Copatrona de la ciudad,
la Virgen del Rosario Coronada, a tan solo un día de su salida procesional.
-No son muchos los años
que superas de la veintena pero tu cara es muy visible en el mundo cofrade y
religioso de la ciudad.
Siempre han dicho de mí que soy muy pasional, y
quizás por ello tengo el defecto o la virtud de entregarme con entusiasmo a
aquello que más me gusta.
-Vecino del barrio de San
Francisco Javier, y asiduo en el Realejo. ¿Cómo fueron tus años de infancia e
inicios?
En mi caso, no provengo de una familia cofrade en el
sentido estricto de la palabra. Si bien es cierto, que crecí en un ambiente muy
religioso. Mis padres, a pesar de no pertenecer a ninguna cofradía siempre me
llevaron a ver todas las procesiones que
discurrían por Granada e incluso muchas veces en la provincia y otras ciudades,
ya que sabían que era quizás lo que más le gustaba a su hijo. Una pieza clave,
que ha determinado mi forma de ser y mi forma de vivir la Fe fue mi abuela, con
la cual pase mucho tiempo durante mi infancia. Quizás no tuve una infancia muy
normal, puesto que mientras que el resto de niños jugaban al balón o con los
coches, yo me dedicaba a jugar a decir “misas” y hacer “procesiones”.
