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miércoles, 14 de febrero de 2018

RAMÓN BURGOS #DeCerca


Es Miércoles de Ceniza: la espera ha terminado y ahora toca la cuenta atrás que pasará cargada de actos y preparativos para la semana mayor. Los cristianos vivimos intensamente este tiempo litúrgico que debemos anunciar más entre los diferentes ámbitos de la sociedad. Expertos en ello somos los cofrades, fieles a nuestras costumbres y tradiciones.

Una vez se nos ha puesto la ceniza en la frente recordándonos nuestra vocación a la conversión y divulgación del Evangelio, nos encontramos en este día tan especial con un cofrade granadino que tendrá su momento culmen el próximo domingo, primero de Cuaresma, en el Teatro Isabel la Católica. Hoy conocemos #DeCerca a Ramón Burgos.

-Este domingo tendremos la oportunidad de escucharte pregonar nuestra Semana Santa de Granada y un poco antes de escuchar todo tipo de piropos y admiraciones en boca de la persona que te presente, pero queremos aprovechar esta oportunidad para conocerte más de forma directa y personal. Antes de meternos en la actualidad, ¿cómo fueron los inicios y primeros años de Ramón Burgos?
Fui un niño de juegos en la calle, de vivencias de nuestras tradiciones; un escolapio que vivió el tranvía por el centro de la ciudad y un curioso permanente de lo que me rodeaba. Tengo un bonito recuerdo de mi infancia y de mi primera juventud.

-Granadino de pro, nacido en pleno centro de la ciudad, tuvo que salir para realizar los diversos estudios universitarios llevados a cabo en diferentes lugares de la geografía española, principalmente en Madrid con los de Periodismo. ¿Cómo recuerdas aquellos años y la salida de la ciudad?
Salí de Granada para estudiar Periodismo en Madrid y después marché a Canarias para hacer el servicio militar. A esa edad era estupendo conocer lugares nuevos, compartir la vida con personas de otros lugares; es una de las mejores decisiones que he tomado. Te permite crecer y te da también una visión distinta de tu propia tierra. Siempre he dicho que para querer más a Granada hay que marcharse fuera, de vez en cuando. Entonces te das cuenta del lugar donde vives.

miércoles, 8 de marzo de 2017

LUIS RECUERDA #DeCerca


Agotada ya la primera semana de Cuaresma y mucho que contar sobre la actualidad cofrade, pero nosotros seguimos inmersos en el Pregón Oficial de la Semana Santa de Granada para este año 2017. Aún con el regusto cofrade de la palabra entonada desde el atril del Teatro Isabel la Católica, hoy nos disponemos a conocer #DeCerca a su autor, al hermano cofrade que puso voz a tantos sentimientos y emociones, no sólo propias, sino de toda nuestra ciudad. Hoy conocemos un poco más a Luis Recuerda.

-En primer lugar, darte la enhorabuena por ser el pregonero oficial de nuestra semana mayor en este año y hacerlo de forma tan personal y con tanto gusto cofrade, ha debido ser una responsabilidad tremenda.
Muchísimas gracias. Para mí ha sido un honor y efectivamente es una altísima responsabilidad ser la voz que anuncie nuestra Semana Santa, pero se asume con gran alegría y como he dicho en reiteradas ocasiones, como un regalo que me ha hecho Granada y sus Hermandades.
Respecto a lo personal de mi Pregón, desde el primer momento tuve claro que sería un Pregón de vivencia cofrade y que ésta fuese también un testimonio de Fe. Se ha dicho en algún titular que el Pregón que es el “Legado Cofrade de Luis Recuerda” y ciertamente me ha encantado esa definición.

 -Ahora hablaremos del pasado Domingo, primero de Cuaresma, pero queremos ir conociendo de Luis Recuerda desde su infancia. ¿Cómo son los orígenes de nuestro reciente pregonero?
Mis orígenes, como digo en el Pregón, son la Hermandad del Vía Crucis, a la que pertenezco desde la cuna y a la que mi familia está vinculada desde su fundación, hace ahora un siglo. Nacer en una familia cofrade hace que tenga poco mérito el serlo. Yo no recuerdo ni puedo concebir mi vida sin la presencia de las cofradías en ella.

miércoles, 2 de marzo de 2016

JOSE MANUEL RODRÍGUEZ VIEDMA #DeCerca

En el ecuador de la Cuaresma queremos acercar a todo un cofrade amante de la palabra escrita, poeta con los pies como costalero y también con la pluma como escritor, poeta y pregonero. Hoy tenemos el gusto de conocer #DeCerca a José Manuel Rodríguez Viedma, cofrade del barrio del Zaidín y toda nuestra Semana Santa granadina.
-El arte y don de la escritura se conoce y desarrolla desde los primeros años de la educación, pero el sentir cofrade en ocasiones nos atrevemos a decir que proviene del seno materno. ¿Qué fue antes, las cofradías o la poesía?
No tengo ninguna duda en afirmar que el cofrade nace, se hace y se forma en el seno cristiano que ha de prevalecer en cada una de nuestras Hermandades y Cofradías.  ¿Ser poeta? No lo recuerdo. Quizás desde el mismo momento en el que las palabras escritas fueron capaces de transportar los sentimientos propios a lo demás. Tal vez la poesía me hizo cofrade.
-Cofrade granadino, venido desde el barrio del Zaidín, salesiano de hábito negro y azulón. ¿Cuenta alguna cofradía más contigo en la nómina de hermanos?
En cierto modo de todas aquellas a las que he pregonado. Cada una ha conseguido arrancarme sentimientos que he podido tener escondidos desde siempre y es por ello que desde entonces ha existido un lazo de unión indescriptible, más allá de que en alguna ocasión, inmerecidamente me hayan concedido el privilegio de hacerme Cofrade o capataz Honorífico, como la Hermandad de San Juan Evangelista de Huéscar o la Hermandad de los Estudiantes de Granada. Siempre he estado trabajando, literariamente hablando, para aquellas Cofradías que me lo han solicitado y ello me ha unido en pensamiento en obra y devoción, aunque solo realizo Estación de Penitencia cada  Jueves Santo con la Hermandad de los Salesianos y es en ella, donde cada día aprendo a seguir siendo cofrade.
-Tu labor en nuestra semana grande ha sido y es amplia, empezando por los inicios de tu hermandad, ¿cómo fue el origen que dio a luz a la corporación del Jueves Santo?
El desaparecido cuerpo de costaleros de María Auxiliadora, compuesto por un grupo de antiguos alumnos salesianos decidió dar forma y crear en 1.983 a la que hoy conocemos popularmente como la Hermandad de los Salesianos. Mi hermano era componente de aquel grupo de jóvenes y yo, un chico de trece años, que deseaba seguir sus pasos. Recuerdo con nostalgia aquellos tiempos en los que cada día se llevaba a cabo la consecución de un sueño. Primero la impresionante talla de nuestro Santísimo Cristo de la Redención y años más tarde la de Nuestra Señora de la Salud (Antonio Díaz.) Fue un camino complejo, pero en aquellos tiempos todo podía conseguirse con voluntad y trabajo. La humildad fuera de las trabajaderas fue fundamental y las ilusiones prevalecían sobre cualquier protagonismo individual. En aquellos tiempos donde todo parecía imposible, todas las metas eran alcanzables.

-Actualmente eres miembro de la Junta de Gobierno de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Redención pero han sido innumerables las funciones que has llevado a cabo en tu hermandad. ¿Cómo definirías tu vida de hermano cofrade desde que formaras parte de ella?
Siempre he estado ligado al cuerpo de Costaleros, desde que ingresé en el desaparecido de María Auxiliadora de la mano de mi hermano, hasta la fundación del propio del Santísimo Cristo de la Redención en el que ocupé el cargo de Vicepresidente. Durante más de veintidós años he compaginado la costalería con algunas labores en la Junta de Gobierno de la propia Hermandad como Vocal. En el curso 2.008 fui nombrado Presidente de la Comisión organizadora del XXV Aniversario fundacional de la Cofradía, alternado hasta el día de hoy, en el que ocupo el cargo de Diputado Mayor de Gobierno, y de forma alterna (algunos problemas en la espalada así me lo exigen)  con el mundo del costal. Pero eso sí, rotundamente soy y seré costalero, aún no me he cortado la coleta.
-Anteriormente comentábamos tu aportación a nuestra Semana Santa y es que entre tantas parcelas también has tocado la federativa en el área de cultura. ¿Cómo fueron para ti los años en la Real Federación de Cofradías?
Inolvidables. En ella he aprendido que siempre hay algo por hacer para convertir a nuestra Semana Santa en un referente cultural por medio de la devoción de nuestros cofrades y de su patrimonio artístico, de forma internacional. Me honra saber que he puesto mi granito de arena, que el trabajo realizado ha sido gratificante y que todo esfuerzo merece la pena. Conseguir llevar a cabo la Magna Mairana y que la primera mujer pregonera ocupara un atril del Pregón grande en el Isabel la Católica, quedará siempre en mi memoria. El importante equipo humano de toda la Junta de Gobierno con su Presidente a la cabeza, me recordaba aquellos comienzos en mi vida cofrade, donde todo aquello podía conseguirse con trabajo y humildad siempre pensando en el bien de cada una de las Hermandades y Cofradías de nuestra ciudad, ya fuera en la restructuración de la carrera oficial, los nuevos palcos y tribunas, asumiendo como parte fundamental que el apartado económico era primordial.  
-Teniendo en cuenta que algunas cosas han cambiado en el ente federativo, como ha sido la elección del pregonero oficial, ¿crees que hay grandes diferencias entre la gestión de la federación de hace unos años y la actual?
Entrar a valorar la forma de trabajar de unos o de otros nunca es acertada. No dudo que cada cual entienda que su labor sea la más apropiada o acertada. No entendería que las cosas se cambian solamente por no mantener las llevadas a cabo hasta ahora y que solo el capricho forme parte de las decisiones y los cambios que se lleven a cabo. La tarea de nombrar a un Pregonero oficial es difícil. A nadie dejará diferente y cualquier decisión al respecto ha de ser valiente y apostar por ella hasta el final. Nunca lloverá a gusto de todos y actúes como actúes o decidas llevar la decisión a la Junta de Gobierno, sea como sea, no hará que la crítica y el reproche, dejen de estar servidos en el plato. ¿Qué hay diferencias de gestión en la Junta de Gobierno?, claro que las hay. ¿Qué sean acertadas? Solo el tiempo dará o quitará razones, la memoria junto a los hechos, permanecen para siempre y son los cofrades los que han de juzgar cualquiera de nuestras acciones. Esto también se jura cuando se acepta el cargo.
-Sin duda tu don con la prosa expresada de forma oral o escrita te ha llevado a innumerables atriles de nuestro mundo cofrade. De todos ellos, sin contar el pregón oficial de 2008, ¿cuál de ellos recuerdas con mayor alegría?
Todos y cada uno de ellos. Y no es un tópico para no herir sensibilidades. En cada uno de ellos ha existido un motivo para aceptar el cargo de Pregonero. Unas noches sin dormir, un temblor de piernas diferentes. Un trato exquisito, una palabra de aliento. En cada uno de ellos he desnudado mis sentimientos. Se han lanzado prosas inéditas creadas para cada ocasión. Me he emocionado cuando los he visto acabados. Cuando los he releído y puesto el punto y final. Cada uno de ellos han formado parte de mi vida. Un estado de ánimo, un acercamiento espiritual indescriptible. Para todos existe un recuerdo especial en la memoria y jamás serán parte de mi olvido.
-Ser pregonero oficial de nuestra Semana Santa es todo un lujo pero también una grandísima responsabilidad. ¿Cómo recuerdas aquel año, desde la elección hasta el tradicional ‘he dicho’ final?
Con una rapidez inusual en el espacio tiempo. Un nerviosismo generalizado en cada una de las decisiones en las que debía de tomar en referencia a la estructura de la obra literaria. Tenía claro que cada una de las Hermandades tendrían el mismo tiempo y el mismo protagonismo en el texto. Incluso la mía. Los protocolos los días que antecedían al propio pregón. Las visitas a algunas cofradías. El cariño. Los medios de comunicación… Cuando llegó el 10 de febrero de 2.008, todo fue un suspiro. Ahora es un hermoso recuerdo que siempre quedará plasmado en algunas fotografías, en los borradores y en el pensamiento.
-Tu buen hacer como escritor y poeta se une con el fervor y la pasión que profesas a las sagradas imágenes. ¿Es fácil inspirarse en el ámbito cofrade? ¿Cuál es la obra que tengas en el recuerdo con más cariño?
Inspirarse en cada una de las imágenes Cristíferas o Marianas en Granada es muy fácil. Solo basta el silencio y escuchar el alma que respira en cada una de ellas. Plasmar el sentimiento en el papel es harina de otro costal. Sería difícil seleccionar una obra en concreto, aunque he de reconocer que hay tres escritos que ciertamente me conmueven cuando los escucho o he escuchado en bocas de otros como fue el “Verso del Edicto”  que portara el año 2.008 la mano del romano del paso de las Tres Caídas o “De mis suspiros, tus Remedios” Plegaria escrita a la Virgen de los Remedios, Reina y Madre de los estudiantes, y como no, la recientemente compuesta a María Santísima de la Salud, “Nada del Dios te Salve”  que será estrenada el próximo día 9 en el teatro Isabel la Católica. 
-Fuera del apartado literario, ¿cómo vive José Manuel Rodríguez Viedma la Semana Santa desde que sale la Borriquilla el Domingo de Ramos?
Como un cofrade más, imagino. Acompañado siempre por mi mujer, mis hijos ya lo hacen con su círculo de amigos aunque no en pocas ocasiones conjuntamente elegimos un encierro donde encontrarnos y acabar el día con noches de incienso recién estrenadas. El domingo de Ramos recorremos las póstulas, visitamos algunos templos y tras llenar nuestros estómagos con viandas improvisadas, nos dirigimos al Perpetuo Socorro. El resto de los días y tras la programación la noche anterior, preparamos el circuito a seguir. Tenemos el tiempo justo para ver algunas salidas y dirigirnos al Palco en la Plaza de las Pasiegas, para verlas todas y cada una de ellas. Es un lugar hermoso donde las cofradías tienen su sentido único al atravesar el pórtico de la Encarnación. Luego la noche, los encierros y volver a empezar. Siempre dejando un justo lugar a la espontaneidad, esto hace que cada Semana Santa sea especial e inolvidable. 
-Y durante el año, ¿cómo vives tu fe y devoción hacia tus sagrados titulares?
Menos de lo que yo quisiera de forma presencial, que no espiritual, ya que mis Titulares me acompañan en cada momento en el alma y en el pensamiento. Mi trabajo laboral unido al del mundo literario, me mantiene no en pocas veces en sitios, donde la obligación es causa que exige nuevamente al espacio tiempo, que la devoción de donde uno quiere estar se convierta en una quimera. 
-Y la familia, ¿cómo vive tu pasión cofrade y tu labor literaria?
No en pocas veces con resignación, más en la parte literaria que en la cofrade, ya que en esta última ellos, sobre todo mi mujer, son tan participes como yo de la vida cofrade. Disfrutamos tanto como lo hacíamos en aquellos años de noviazgo y ahora lo disfrutamos al ver que cada uno de nuestros hijos e hijas, mantienen intactas sus ilusiones cada cuaresma. Al referirme a la literaria, procuro que solo nos sintamos separados el tiempo en soledad que pasa el escritor frente a la página en blanco, el resto de mis viajes o compromisos procuramos hacerlos juntos. Ella me da la seguridad para que no se me doblen los tobillos.
-Ahora como cofrade de a pie José Manuel, ¿cómo ves el estado de salud de la Semana Santa de hoy en día?
La participación de la juventud en las filas de nazarenos se antoja difícil. Debemos de hacer latente la importancia de ellos en nuestros cortejos y saber medir los protagonismos injustificados que damos a otros sectores dentro de la propia Hermandad. La humildad hay que buscarla más allá de lo que la propia palabra nos índica y saber donde empieza y donde acaba la realidad de la cada una de nuestras corporaciones. Los Titulares son el único camino y la única verdad. No hay nada más importante que esto aunque algunos lo mal interpretan con sus cabezas engominadas gritando frases hermosas en el desierto. 
-¿Y el de tu hermandad?
De la misma forma. No hay diferencia alguna al resto. Trabajo y más trabajo desde la humildad. Con toma de decisiones firmes y consensuadas, sabiendo en cada momento que el mensaje real debe de llegar a todos y cada uno de los hermanos con la misma fuerza. La Hermandad obliga a la asistencia a los actos y a ser activos. Sería un error que pensáramos que solo existe un lugar para hacer penitencia o donde ser indispensables. Seamos cofrades comprometidos y luego ocupemos cada cual el lugar donde desempeñar nuestro compromiso con actitud cofrade.
-Ya estamos inmersos en la Cuaresma que tanto hemos ansiado un año más, ¿cuál es tu deseo para la Semana Santa 2016?
Que sea única e inigualable y siga cumpliendo el objetivo fundamental de acercarnos más y mejor a Cristo y a su bendita Madre.
Y para conocerte un poco más de cerca:

- Un recuerdo de tu infancia como cofrade:
Las manos de mis padres, los barquillos de canela y el Campo del Príncipe.
- Una imagen de Cristo de nuestra Semana Santa:
El Santísimo Cristo de la Redención, porque es el mío.
- Una imagen mariana de nuestra Semana Santa:
Nuestra Señora de la Salud, porque es la Madre buena de mi Cristo.
- Tu mejor recuerdo como cofrade:
La primera vez que sentí los palos en mis hombros y supe que el cielo cabe en un paso de palio.
- Un momento especial de la Semana Santa (que no sea una de las hermandades donde procesionas):
San Juan de los Reyes. La salida del Via-Crucis hace más de veinte años.
- Tu rincón para ver cofradías:
Un árbol en la Plaza de Santo Domingo, mientras el pan y el trigo salen por el pórtico de los sueños.
- Tu momento más feliz como cofrade:
El primer momento que escuché como suena un martillo desde el interior de una parihuela.
- Y el que te hubiera gustado no vivir:
Dejar un pañuelo para que un monaguillo limpie sus lágrimas una tarde de tormenta cerrada.
- ¿Con que adjetivos definirías nuestra Semana Santa?
Fe en la calle. Nostalgia de soñadores y el tiempo en Granada cuando se encuentra con Dios.
- Cuéntanos alguna anécdota cofrade que hayas vivido:
La misma. La más importante. La madrugada del Lunes Santo al Martes, nacía mi hija Julia María. Terminé con el Capirote en el Hospital Clínico de Granada. Aquella tarde, salía de representación con la Hermandad del Cristo del Trabajo y Nuestra Señora de la Luz. Mi mujer no puedo elegir mejor momento y… dio a luz tras un hermoso Lunes de Dolores.

Muchas gracias José Manuel, de parte de todo el equipo.

miércoles, 10 de febrero de 2016

JOSÉ CECILIO CABELLO #DeCerca

Es Miércoles de Ceniza y así damos comienzo a la Cuaresma. Comienza la cuenta atrás de los cofrades, inmersos en un tiempo de oración y recogimiento, pero con muchos preparativos de cara a nuestra semana mayor. En este día tan especial queríamos conocer #DeCerca al que anunciará a nuestras hermandades y cofradías el próximo domingo en el Teatro Isabel la Católica. José Cecilio Cabello Velasco, pregonero oficial de la Semana Santa de Granada 2016.

-Cecilio, antes de nada, ¿cómo se presenta para ti esta Cuaresma?
La Cuaresma se me presenta, como lo que es, un tiempo de preparación espiritual para vivir intensamente la gran fiesta de los cristianos y cofrades, que no es otra que la Pascua. Y este año, con el deseo firme de ejercitar particularmente las obras de misericordia.
-Esta noche, tras la celebración de la ceniza, se te hará entrega del pergamino como pregonero en la sacristía de la Santa Iglesia Catedral, ¿cómo están los nervios a pocas jornadas del gran día?
No estoy para nada nervioso. Lo estuve un poco al principio de mi nombramiento, pero se pasaron pronto, gracias a Dios. Como no sea que el día de decir el pregón vuelvan a mi..
-Está claro que cualquier entrevista o comentario en relación a tu persona en los últimos meses tiene relación con el pregón oficial, ¿cómo has llevado esa etiqueta desde que te designó?
Ante todo, con responsabilidad. Después, con algo de temor, y finalmente, sin falsa modestia, con satisfacción.
-Amante de los pregones y las obras literarias recitadas, por mi parte sería un gran error pedirte que adelantaras cualquier detalle por lo que nos esperamos al domingo. Por otro lado, han existido pregones de todo tipo, ¿cómo crees que será definido tu pregón? ¿En qué estilo se encajará?
Creo que he escrito un pregón clásico, en el que he mezclado, como mejor he sabido, prosa y poesía, incluso recurriendo a poetas consagrados. Finalmente me ha salido un texto que podríamos llamar "comprometido" y lírico. Eso sí; muy centrado en Jesucristo como Salvador y como modelo. He querido que sea un homenaje a quienes nos precedieron, y gracias a los cuales hoy disfrutamos de nuestras hermosas cofradías.
-Y tu familia, ¿cómo está viviendo toda la preparación del gran día?
Con la paciencia y el cariño que nunca les podré agradecer suficientemente. Sobre todo, a mi mujer.

-Un tradicional de la palabra escrita, y a su vez pregonada en diferentes ocasiones, pero cada año anunciando el cartel de Semana Santa que edita el Bar León. ¿Este año también anunciarás el cartel de dicho bar?
Sí, claro. Solo que con dos semanas de retraso por razones obvias.
-Ya hemos hablado suficientemente de algo que ya estarás hasta cansado de comentar, vayamos a lo más personal. ¿Cómo llega el sentir cofrade a Cecilio Cabello?
Pues es algo que explico en el pregón, por lo cual, me vas a permitir que no lo desvele.
-¿Cómo vives estos cuarenta días de espera y preparación?
Pues, como ya dije antes, tratando de prepararme espiritualmente para esa gran fiesta que es la Noche Pascual. Para ello nada hay como vivir la liturgia dominical, acudir al sacramento de la reconciliación y ejercitar la caridad. Y todo ello en familia y en comunidad, llámese, Hermandad o parroquia. 
-Y durante el año, ¿cómo vives tu fe y devoción hacia tus sagrados titulares?
Pues asistiendo, en cuanto mi trabajo, que no sabe de domingos ni fiestas, me lo permite, a los cultos de mis diversas hermandades, alternando, en lo posible, tratando de no faltar demasiado con ninguna de ellas, algo que, aunque me duela, no siempre consigo. En cualquier caso, para mi familia y para mi, es absolutamente necesario el alimento de la Palabra y de la Eucaristía dominical. Es lo que da sentido y luz a nuestras vidas.
-El nacimiento de la hermandad de Jesús Despojado contó contigo como una de las figuras humanas que trabajó mucho por su creación, ¿cómo surgió todo aquello?
En realidad yo me incorporé al final del curso cofrade en que se había fundado la Hermandad. Pero ya venía de colaborar en la fundación de la Hermandad de la Resurrección, de la que sí fui uno de los fundadores y donde mi colaboración fue, con otros muchos hermanos, intensa. Y en la del Despojado colaboré en cuanto pude y supe, pues fue un proyecto verdaderamente ilusionante, sobre todo, por la juventud de aquellos primeros cofrades, y por las ideas tan innovadoras que se tenían.
-Y la coronación canónica de María Santísima de la Amargura, ¿cómo viviste todo el proceso siendo comisario de la misma?
Han sido unos años de mucha ilusión y más trabajo, no exentos de dificultades. Mi idea como comisario fue hacer partícipes a todos los hermanos del Huerto, e incluso a todos los cofrades de Granada, algo que, en gran medida, se ha conseguido. El amplio y variado programa de actividades desarrolladas estaba enfocado a dar pleno sentido a la Coronación, y a que ese sentido último pudiera ser captado y disfrutado por todos durante el tiempo de preparación. Quizás tres cursos hayan sido demasiados, pero, como experiencia, con sus pros y contras, que los ha habido, ha sido enriquecedora para quienes han querido sacar algo positivo, que en definitiva, es lo que hace poso.
-Se te relaciona con más de una hermandad y es que siempre estás abierto a trabajar en todas y echar cuantas manos hagan falta. ¿Qué hermandades en la actualidad cuentan contigo en la nómina de hermanos?
Soy hermano de las cofradías de Jesús Despojado, Cristo de la Misericordia (Silencio), Soledad de San Jerónimo y de la de Oración en el Huerto. Actualmente formo parte de la Comisión del 30 Aniversario de la bendición de María Santísima de la Caridad. Y sí, me resulta muy difícil negarme cuando una cofradía me pide colaboración...
- Y ahora como cofrade de a pie, ¿cómo ves el estado de salud de la Semana Santa de hoy en día?
El estado general de "salud" de nuestra Semana Santa es bueno, aunque es peligroso creérselo y caer en triunfalismos. Creo que el gran peligro es confundir devoción con fe, y ésta con simple afición. Para ser cofrade hay que ser creyente o, al menos estar abierto a creer en Jesucristo, y actuar en consecuencia a todos los niveles, no solo en la estación de penitencia, sino en la vida cotidiana, en la que podemos y debemos comprometernos desde los valores evangélicos.
-Ya está aquí la Cuaresma que tanto hemos ansiado un año más, ¿cuál es tu deseo para la Semana Santa 2016?
Lo que más me gustaría es que los cofrades supiéramos vivir intensamente los días de la Semana Santa, con las procesiones, pero también con la participación en la liturgia del Triduo Pascual. Puedo asegurar que unir lo uno y lo otro aporta unas vivencias maravillosas.
Y para conocerte un poco más de cerca:

- Un recuerdo de tu infancia como cofrade:
La procesión del Nazareno y la Virgen de los Dolores en Colomera.
- Una imagen de Cristo de nuestra Semana Santa:
El Cristo de la Misericordia.
- Una imagen mariana de nuestra Semana Santa:
Han de ser necesariamente cuatro: La Soledad de San Jerónimo, la Amargura, la Esperanza, y Dulce Nombre.
- Tu mejor recuerdo como cofrade:
Mi primera estación de penitencia con cada una de mis hermandades. Y uno muy especial: la primera vez que toda la familia la realizamos con Jesús Despojado.
- Un momento especial de la Semana Santa (que no sea una de las hermandades donde procesionas):
La adoración ante el Señor de los Favores en el Campo del Príncipe a las tres de la tarde de cada Viernes Santo.
- Tu rincón para ver cofradías:
Cualquier lugar, en esta ciudad de paisajes únicos, es bueno para ver pasar una Cofradía. Y si no hay paisajes, hay gente que lo suple y supera.
- Tu momento más feliz como cofrade:
Pues el año pasado, cuando por circunstancias particulares, ni mi mujer ni mi hijo pudieron hacer estación de penitencia con su hermandad del Despojado, y al verle pasar ante nosotros, los dos rompieron a llorar y prometieron que, en adelante, siempre lo acompañaría. Fue muy emocionante para mí.
- Y el que te hubiera gustado no vivir:
También del año pasado, cuando el Miércoles Santo me sentí indispuesto, acudí a urgencias y me dejaron hospitalizado en observación. Afortunadamente no fue nada importante, pero tampoco agradable.
- ¿Con que adjetivos definirías nuestra Semana Santa?
Hermosa.
- Cuéntanos alguna anécdota cofrade que hayas vivido:
Pues recuerdo el primer año que salí con el Señor de la Resurrección. Estrenaba hábito, y aunque las medidas me las habían tomado correctamente, cuando comenzamos a andar, el vuelo de la túnica apenas me permitía dar pasos de más de treinta centímetros. Lo pasé muy mal.


Muchas gracias Cecilio, de parte de todo el equipo.

miércoles, 20 de enero de 2016

JAVIER SABIO #DeCerca


Una semana menos para la llegada de la Cuaresma y una semana más en la que nos encontramos con un cofrade para conocerlo #DeCerca. En esta ocasión es Javier Sabio, sacerdote y cofrade granadino, natural de Motril, pero que vive muy intensamente la vida de las hermandades y cofradías de nuestra Semana Santa.

-Javier para empezar no puedo dejar de preguntarte: ¿cómo un motrileño llega a vivir tan intensamente la Semana Santa de Granada?
El  hecho de comenzar estudios universitarios en Granada me lleva a conocer más intensamente el mundo de las cofradías granadinas. De la mano de David Rodríguez Jiménez Muriel, gran amigo también motrileño, comienzo a tener contacto con muchos cofrades que me llevarán a un crecimiento personal en la forma de interpretar y vivir esta manifestación tan particular de la fe que gira en torno a nuestras hermandades.

-Tus inicios cofrades fueron en la ciudad costera, ¿cómo se plantó en ti la semilla cofrade?
En mi familia no había una tradición cofrade propiamente dicha. Las procesiones eran algo que me entusiasmaba y siempre encontraba a alguien que me llevase a verlas para luego reproducirlas en casa de mis abuelos con los playmobil. El punto de inflexión llega cuando en el año 90 se organiza la procesión del Dulce Nombre de Jesús (un equivalente a los Facundillos granadinos) y entro a formar parte de esa incipiente hermandad como costalero (del primer paso con trabajadera sevillana de Motril), capataz, y posteriormente ocupando otras tareas en el gobierno de dicha corporación.

-¿Qué cofradías cuentan contigo en la nómina de hermanos?
En la actualidad soy hermano de número en las hermandades penitenciales de la Borriquita y el Perdón de Motril, así como de la Hermandad Patronal de Nuestra Señora de la Cabeza Coronada.

-La Semana Santa se vive de un modo muy activo en nuestra tierra desde que somos muy pequeños. En tu caso, ¿llegaron las cofradías antes que la vocación sacerdotal?
Podría decir que la vocación sacerdotal la descubro precisamente gracias a estar vinculado a las hermandades. En un momento, en que supongo que por la edad, uno se plantea mil cosas y deja a un lado la fe, las cofradías fueron mi único nexo de unión con la Iglesia durante algún tiempo. Gracias a ello conocí a sacerdotes que me ayudaron a discernir una vocación que poco a poco fui descubriendo y madurando y que me llevó a ingresar definitivamente en el Seminario.

-Y un joven que da el paso hacia el sacerdocio, ¿cómo vive la vida de hermandad en los primeros años de formación?
En un principio mal (risas), porque el ritmo cofrade que uno lleva es distinto fuera y dentro del Seminario, y evidentemente no se le puede dedicar ni el mismo tiempo ni el mismo esfuerzo; pero también es cierto que esos primeros años tanto en Granada como en Toledo me hicieron crecer y madurar mucho en la comprensión de las particularidades de esta manera de entender la fe.

-Un ‘sacerdote cofrade’ es una denominación que se usa ahora con aquellos curas que muestran su gusto y participación en las hermandades. En ocasiones la relación de alguna hermandad con su consiliario hace que se creen muros de comunicación y convivencia, por lo que hay diferencias y desencuentros, ¿por qué crees que esto sucede en ocasiones?
Hay que partir de la base de la multitud de carismas existentes en la Iglesia, y de las distintas formas de vivir la fe para tener una experiencia profunda de Dios.
Quizás durante muchos años las hermandades vivieron ad extra, es decir centrándose sólo en el culto externo, en la procesión, que es algo esencial en su propia existencia, pero que es necesario llenar de contenido. Uno no puede llevar una catequesis a la calle si previamente no ha tenido una experiencia de Aquel a quien va a llevar a los demás. En eso han crecido mucho todas las hermandades que conozco, pero quizás a un ritmo mucho mas ralentizado del que se esperaba. Es por ello que a veces se han podido producir ciertos desajustes entre la vida parroquial y la vida de hermandad, que lejos de complementarse han podido incluso rivalizar.
También es cierto que ya en mi generación hemos percibido este crecimiento ad intra y esa complementariedad con la vida parroquial y diocesana de una manera distinta, porque hemos ido creciendo a la par conociendo las propias limitaciones y potencialidades de las hermandades.
Considero que las hermandades actuales cumplen un papel muy importante en la transmisión de la fe en una sociedad que tiende cada vez más a la secularización. Por supuesto que son sólo una vía en el gran entramado de caminos que nos conducen a Dios, pero tan importante como otras existentes en el devenir de la Iglesia.

-La gran mayoría de nuestras hermandades presentan unos grupos jóvenes consolidados y activos, ¿crees que de ellos puede salir alguna vocación sacerdotal o consagrada?
Dios llama siempre y en todo lugar. Solo hace falta escucharlo y darle una respuesta, y para ello es necesario el silencio, la contemplación. Ese momento puede llegar perfectamente en la serenidad de un besamanos, pero también (y lo digo por experiencia propia) en una bulla dónde el centro de todas las miradas es esa imagen que nos transporta a la Gloria.
Es necesario huir muchas veces de la mera superficialidad, que tantas energías nos consume, y adentrarse en un mundo que no es solo de sentimientos o sensaciones, sino de verdadero encuentro con el Señor.
Lo digo siempre a los jóvenes cofrades: buscad a vuestros sacerdotes; no tengáis reparos ni miedos. Os pueden ayudar a interpretar muchos signos y acontecimientos de vuestra vida; a discernir sobre aquello a lo que Dios llama, y por supuesto a encontraros de una forma sincera y auténtica con el Señor en el seno de vuestras hermandades.

-Tu vida activa en nuestras hermandades está muy presente impartiendo charlas de formación o incluso pregonando a algunas de nuestras cofradías, incluso hubo años en los que colaborabas en las retransmisiones en directo en Canal Sur Radio, ¿cómo fue aquella experiencia?
Pertenecer al gran equipo del entonces “Saeta” de Canal Sur Radio marcó un antes y un después en mi vida cofrade, tanto por la cantidad de personas a las que pude conocer como por el conocimiento en el funcionamiento de las propias hermandades. Fueron tres años muy intensos de los que guardo bellos e imborrables recuerdos y experiencias.

-Un pregón es diferente a una homilía. Por tu profesión y tu trayectoria ya eres experto realizando ambas cosas. ¿Te imaginas en el atril del Teatro Isabel la Católica pregonando la Semana Santa de Granada?
Un pregón, a mi entender, difiere de una homilía básicamente en la manera de expresarse. El mensaje es el mismo, el contenido idéntico, la finalidad también: llevar a un mayor conocimiento y experiencia de Dios. Cambia el ritmo, el sentimiento, incluso cierta teatralización que lleva a embaucar los sentidos con el fin de transmitir emociones, pero con la intención clara de descubrir el Amor de Dios manifestado en cada acontecimiento de nuestra vida.
Elaborar un pregón exige un gran esfuerzo y una gran dedicación, porque es necesario adentrarse en una realidad concreta para desde ahí llevar a los receptores a ser testigos de la Verdad. Y cada vez dispongo de menos tiempo para ese cometido concreto. Las tablas del Isabel la Católica podrán esperar para siempre (risas).

-Aterrizando un poco en la actualidad cofrade, ¿cómo ves el estado de nuestras hermandades y cofradías?
Como te decía antes veo a las hermandades en un proceso importante de crecimiento, con un fuerte apoyo juvenil; pero también en este tiempo de redes sociales y comunicación al instante se corre el riesgo de banalizarlo todo; de vivir de un cierto postureo que nada hace bien ni personal, ni corporativamente. Veo a muchos priostes, vestidores, costaleros, músicos… centrados en su propia actividad sin importarles en demasía la vida de hermandad, formando una especie de subgrupos más o menos blindados que parecen rivalizar con el resto. Eso no beneficia a nadie, es más, distorsiona la imagen de lo que realmente somos y nunca podemos olvidar: asociaciones católicas, instrumentos evangelizadores de la Iglesia.

-¿Y el estado del aspecto formativo?
Gracias a Dios la preocupación por una formación seria sigue creciendo en muchas de nuestras hermandades. Reconozco como sacerdote que es necesaria una preparación específica, incluso con un lenguaje concreto, de los distintos temas que se aborden. Quizás no sería descabellado a nivel diocesano preparar de manera continua y específica a laicos que pudieran hacer extensivos a cada una de sus hermandades los distintos temas que se tratasen; una especie de escuela de formación cofrade.

-- Aunque aún quede lejos, ¿qué deseas para la Semana Santa de 2016?
¿Lejos? Pero si la tenemos a la vuelta de la esquina (risas). Ante todo deseo que esos días de Gracia sean una oportunidad para encontrarnos más profundamente con el Señor a través de María. Que sepamos descubrir en cada imagen, en cada aroma, en cada textura, en cada sonido, en cada sabor… el verdadero rostro de un Dios que se entrega por nosotros para darnos la Vida.

Y para conocerte un poco más de cerca:

- Un recuerdo de tu infancia como cofrade: ver con una emoción desmesurada las procesiones desde la casa de mis abuelos.
- Una imagen de Cristo de nuestra Semana Santa: El Cristo que yace en los bazos de Santa María de la Alhambra.
- Una imagen mariana de nuestra Semana Santa: Nuestra Señora de la Esperanza.
- Un momento especial de la Semana Santa (que no sea una de las hermandades donde procesionas): La Estrella llegando a la plaza de San Cristóbal.
- Tu rincón para ver cofradías: las bullas ante las Dolorosas. A pesar de que parezca una incongruencia, han supuesto muchas veces para mi momentos de gran recogimiento y oración.
- Tu momento más feliz como cofrade: la coronación canónica de Nuestra Señora de la Cabeza, patrona de Motril.
- Y el que te hubiera gustado no vivir: Enfrentamientos y disputas por falta de entendimiento en el seno de alguna hermandad.
- ¿Con que adjetivos definirías nuestra Semana Santa? Única, sublime, intimista.
- Cuéntanos alguna anécdota cofrade que hayas vivido:
Miércoles Santo en la calle San Matías. Retransmitía la salida de la hermandad de las Penas para el programa “Saeta” de Canal Sur. Un problema con el equipo me lleva, a pocos minutos de que las puertas de la Imperial se abran, a poner una de las vallas en posición vertical y trepar hasta la farola donde estaba el cable para descolgarlo. Evidentemente con el asombro y también la ayuda del numeroso público. Todo es poco, como bien sabéis, por llevar a todos los granadinos la experiencia única de la Semana Santa de Granada.


Muchas gracias Javier, de parte de todo el equipo, por esta entrevista tan personal y cercana.

lunes, 26 de enero de 2015

EL PREGONERO RECIBIRA LA INSIGNIA DE ORO DE LA SANTA CENA

La Cofradía de la Santa Cena ha acordado en entregar su distinción de oro al cofrade de la hermandad D. David Rodríguez Jiménez-Muriel pregonero de la Semana Santa de 2015, el acto de imposición de la insignia será el próximo uno  de febrero en la capilla de los titulares en Santo Domingo, tras los cultos mensuales de la cofradía del Domingo de Ramos granadino.

viernes, 23 de enero de 2015

LOS PREGONEROS DE SAN AGUSTÍN SE REUNIERON EN UNA MESA REDONDA



La hermandad del Cristo de San Agustín reunió anoche en su casa a aquellos hermanos que han sido pregoneros oficiales en torno a una mesa en la que tuvo lugar una interesante tertulia referente a todo lo que concierne al pregón oficial.
Organizada por el grupo joven de la corporación del Lunes Santo, estuvo moderada por David García, secretario primero de la hermandad, debido a la ausencia de Rafael Moya, quien no pudo asistir por enfermedad.
En una tertulia cercana y simpática en la que no faltó un emotivo recuerdo para Francisco Gómez Montalvo, y Jose Luis Clements Sánchez, como hermanos y pregoneros que fueron de la Semana Santa, los invitados fueron compartiendo con el numeroso público vivencias, anécdotas y recuerdos que guardan en su memoria tanto del proceso de creación, como del día propio del pregón.
Con un denominador común doble, el de profesar devoción al Santo Cristo de San Agustín, y a la Virgen de Consolación, y el de haber pregonado nuestra Semana Santa desde el atril oficial cinco de ellos - y el sexto lo hará en treinta días - sus opiniones venían a coincidir en los mismos puntos, de los que se podrían destacar por ejemplo, que un pregón es y debe ser un testimonio vivo, que un pregonero es un heraldo que pone voz a una historia que escribe la propia Semana Santa de Granada, o que se trata de una gran responsabilidad que se afronta con el máximo cariño desde las vivencias personales.
Tras algo más de una hora, se cerraba la tertulia con palabras de ánimo y afecto para David Rodríguez-Jiménez Muriel, que será el octavo de sus hermanos en pregonar la Semana Santa de Granada, el próximo 22 de febrero.